El Ministerio de Trabajo ultima nuevas ayudas para las empresas que contraten a personas menores de 25 años y mayores de 45, según ha avanzado El Periódico. La medida apunta a dos grupos que, por razones distintas, encuentran barreras persistentes para acceder a un empleo estable: quienes aún no han acumulado experiencia profesional y quienes, pese a tenerla, sufren con frecuencia el descarte por edad.
La noticia es relevante, pero conviene leerla con prudencia: que se estén ultimando ayudas no significa que ya exista una convocatoria abierta, ni que cualquier contratación vaya a resultar bonificada automáticamente. Faltan por conocerse elementos decisivos, como la cuantía, duración, requisitos de mantenimiento del empleo, sectores incluidos, compatibilidades y procedimiento de solicitud. Aun así, el anuncio permite a empresas, profesionales y personas en búsqueda de empleo prepararse con antelación.
Qué problema intentan corregir estas ayudas
España mantiene una dificultad estructural para integrar laboralmente a los jóvenes y para reinsertar a parte de los trabajadores de más edad. Los menores de 25 años suelen competir por puestos de entrada donde se pide experiencia previa, manejo de herramientas específicas o disponibilidad amplia. En ciudades con un alto peso de la hostelería, el comercio, la logística o el turismo, esa inserción puede depender además de la estacionalidad y de contratos de duración limitada.
Para los mayores de 45 años, el obstáculo no suele ser la falta de capacidad. A menudo cuentan con experiencia técnica, comercial, operativa o de gestión. El problema aparece cuando un proceso de selección prioriza perfiles más jóvenes por un coste salarial percibido como menor, por prejuicios sobre adaptación digital o por la idea equivocada de que tendrán menor movilidad. Una ayuda bien diseñada puede reducir el riesgo inicial para la empresa, pero no corrige por sí sola esos sesgos.
El interés de la medida está, por tanto, en reducir una parte del coste de entrada a la contratación. Para una pyme de una capital de provincia, un comercio de barrio, una empresa turística de costa o una industria situada en un polígono periférico, una bonificación puede inclinar la decisión entre aplazar una incorporación y ampliar plantilla. Sin embargo, la ayuda solo será realmente útil si favorece empleos sostenibles, no una rotación subvencionada de corta duración.
Qué deberían vigilar las empresas antes de contratar
No tomar decisiones basadas en una ayuda aún no publicada
El primer consejo para autónomos y empresas es claro: no formalizar una previsión de contratación contando con un incentivo cuyo texto definitivo todavía no se ha publicado. La experiencia con programas de empleo demuestra que los detalles administrativos cambian el resultado económico real. Puede exigirse estar al corriente con Hacienda y Seguridad Social, mantener el nivel de empleo, transformar un contrato temporal en indefinido, no haber realizado determinados despidos previos o conservar a la persona contratada durante un periodo mínimo.
Hasta que se publique la norma o convocatoria, conviene hablar de una posible oportunidad y no de una subvención garantizada. El departamento laboral, la asesoría o la gestoría debe revisar la disposición oficial antes de presentar contratos, altas o solicitudes.
Calcular el coste total y la necesidad operativa
Una bonificación no sustituye una planificación de plantilla. Antes de contratar, la empresa debería definir qué tarea necesita cubrir, qué nivel de autonomía requiere el puesto, qué formación interna puede ofrecer y cuál será el coste completo de la incorporación: salario, cotizaciones, equipos, formación, supervisión y tiempo de adaptación.
En una pequeña empresa, contratar a un menor de 25 años puede ser una excelente inversión si existe una ruta de aprendizaje concreta. Por ejemplo, una agencia inmobiliaria puede incorporar a un perfil junior para captación digital y atención inicial, siempre que alguien con experiencia le acompañe en los primeros meses. Contratar sin tutoría y esperar resultados inmediatos suele terminar en rotación.
En el caso de un profesional mayor de 45 años, la oportunidad puede estar en puestos donde el conocimiento del territorio, la red de contactos o la capacidad de resolución tenga valor directo. Empresas de mantenimiento, distribución, administración, ventas B2B, atención sociosanitaria, formación o gestión de alojamientos pueden ganar productividad con perfiles que ya han afrontado incidencias, clientes complejos y ciclos económicos distintos.
Preparar documentación y procesos de selección
Las empresas interesadas pueden avanzar ya en tareas que no dependen de la convocatoria: actualizar descripciones de puestos, definir rangos salariales, revisar protocolos de acogida y crear una base de candidatos. También resulta útil coordinarse con servicios municipales de empleo, oficinas autonómicas, cámaras de comercio, centros de formación profesional y universidades locales.
Esto tiene una ventaja competitiva: cuando se concreten las ayudas, la empresa no tendrá que improvisar una vacante para acceder a ellas. Tendrá una necesidad real, un perfil definido y un proceso de contratación defendible.
Oportunidades prácticas para jóvenes y mayores de 45 años
Para menores de 25: convertir el potencial en evidencia
La ayuda puede aumentar el interés empresarial, pero no elimina la necesidad de presentar una candidatura útil. Los jóvenes deberían adaptar el currículo a cada puesto, incluir proyectos concretos —prácticas, trabajos de clase aplicados, voluntariado, campañas digitales, idiomas, herramientas técnicas— y preparar una explicación sencilla de lo que saben hacer desde el primer día.
En ciudades con fuerte actividad turística, comercial o tecnológica, también conviene observar los picos de contratación. Anticiparse a la temporada, inscribirse en bolsas de empleo y acreditar competencias digitales básicas puede marcar más diferencia que enviar decenas de currículos genéricos. Si la empresa recibe un incentivo por contratar, elegirá igualmente a quien le reduzca mejor el tiempo de aprendizaje.
Para mayores de 45: evitar que la experiencia quede demasiado genérica
Un currículum extenso no siempre comunica valor. Es preferible destacar resultados verificables: incremento de ventas, reducción de errores, gestión de equipos, fidelización de clientes, implantación de software, mejora de rutas o coordinación de proveedores. La experiencia debe traducirse al problema que la empresa quiere resolver.
También es recomendable actualizar perfiles digitales, dominar las herramientas esenciales del sector y no limitar la búsqueda al mismo cargo desempeñado durante años. Un responsable de tienda puede tener encaje en operaciones, formación comercial, atención al cliente premium o coordinación de franquicias. La movilidad entre municipios cercanos, cuando el transporte lo permite, amplía considerablemente las opciones en áreas metropolitanas.
Efecto potencial sobre las ciudades y el coste de vida
Si las ayudas se orientan a empleo estable, pueden tener un impacto local más amplio que el estrictamente laboral. Para una persona joven, acceder a un contrato con cierta continuidad puede determinar si puede emanciparse, compartir vivienda cerca de su trabajo o permanecer en su ciudad en lugar de marcharse. En mercados residenciales tensionados como Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia, Palma o San Sebastián, un empleo no resuelve por sí solo el coste de alquiler, pero es la condición básica para sostenerlo.
Para los mayores de 45 años, la reincorporación laboral reduce el riesgo de precariedad prolongada y de expulsión residencial hacia municipios con vivienda más barata pero peores conexiones. Esto importa especialmente en hogares con hijos, hipotecas o personas dependientes a cargo. Una contratación duradera tiene efectos sobre consumo local, formación, transporte y estabilidad familiar.
No obstante, sería un error presentar las ayudas como respuesta completa al problema del empleo. Las ciudades necesitan también transporte asequible, vivienda accesible, formación conectada con la demanda empresarial y servicios de intermediación que no discriminen por edad. La bonificación puede abrir una puerta; la calidad del puesto y el contexto urbano determinan si esa puerta conduce a una trayectoria profesional viable.
Recomendaciones antes de que se publique la medida
Para las empresas, el paso más útil es identificar vacantes reales y consultar con su asesoría qué incentivos vigentes ya pueden aplicarse, sin esperar a una norma futura. Para los candidatos, conviene actualizar el currículum, activar alertas en los servicios públicos de empleo y preparar candidaturas enfocadas en competencias. Para entidades locales y centros formativos, el reto será conectar a las empresas con perfiles adecuados y asegurar acompañamiento durante la incorporación.
La clave no será solo cuántos contratos se subvencionen, sino cuántos se mantienen una vez desaparece el incentivo. Una política eficaz debería premiar la estabilidad, la formación y la creación neta de empleo, evitando que el ahorro de cotizaciones sustituya a contrataciones que la empresa habría realizado igualmente.
FAQ
¿Las ayudas para contratar jóvenes y mayores de 45 ya están disponibles?
La información conocida indica que Trabajo las está ultimando. Hasta la publicación de la norma, convocatoria o desarrollo oficial no debe asumirse que estén vigentes ni que una contratación concreta cumpla los requisitos.
¿Qué empresas podrían beneficiarse de estas ayudas?
A falta de los detalles oficiales, no se puede confirmar el alcance. Habitualmente, estos programas pueden exigir estar al corriente de obligaciones tributarias y con la Seguridad Social, mantener el empleo y cumplir condiciones específicas de contratación.
¿Una persona mayor de 45 años tendrá preferencia automática en un proceso de selección?
No. Una ayuda puede mejorar el atractivo económico de la contratación para la empresa, pero el candidato debe cumplir el perfil profesional requerido. Conviene mostrar experiencia relevante, resultados y actualización de competencias.
¿Cómo puede prepararse un joven para aprovechar la medida?
Debe tener actualizado su currículo, acreditar formación y competencias prácticas, inscribirse en portales y servicios públicos de empleo y orientar sus candidaturas a sectores y empresas de su ciudad con demanda real.
Fuente: El Periódico — Mon, 21 Sep 2026 12:40:22 GMT